Relato sincero de mi destete



Sí, lectores y lectoras. Esto llegó a su fin. Me encantaría poner eso de:
  • Se ha destetado sola.
  • El destete ha sido sin lágrimas.
  • El destete ha sido fácil.
  • Qué bonito es el destete.
  • Estábamos las dos preparadas.
  • Las dos queríamos el destete.
  • Ha sido un destete respetuoso para ambas partes.
Erin Wetzel
Pero no.

Dicen que el destete es parte de la lactancia y a mí, en cierta manera, esto me sonaba un poco a guasa, como decir que la muerte es parte de la vida. Lo comprendí en toda su inmensidad cuando en algunos momentos odiaba que Monstruita estuviera mamando, era una emoción muy animal, venía de dentro, imparable, arrasaba con todo como un huracán. Efectivamente, ahí entendí que el destete era parte de la lactancia porque me surgía de un sentimiento que nunca conocerás si no has dado pecho (y puede que tampoco lo conozcas aunque lo des).

Anna Randal
Investigando por ahí, parece ser que los mamíferos tienden a destetar a sus crías de manera más o menos brusca según la especie y la edad de la cría en el momento en que deciden dar el paso. No me consoló pero por lo menos encontré la explicación filogenética (toma palabro) a esto que me pasa, que consiste en algo más que la mera etiqueta de agitación por amamantamiento.

Albano Gloia
Cómo empezó el destete

Dicen los grandes clásicos que el destete comienza cuando se introduce la alimentación complementaria. Yo, como ni soy grande ni clásica, digo que en nuestro caso comenzó cuando empecé a sentir agitación del amamantamiento hace dos años.

Michael Shilling
Así que con un hermano recién llegado al mundo aguanté el tirón: tenía que repartirme como madre, ella tenía que recibir menos de mí. Por tanto, qué menos que mantenerla su tetita.

Cómo provoqué el destete

He de decir que llevo con el destete provocado muchísimo tiempo. Así que ha sido un proceso lentísimo en el que he intentado que ninguna saliéramos (demasiado) malparadas.

Katie M. Berggren
Primero empecé por aquello tan famoso y trillado de "no ofrecer, no negar". Consiste en hacerte la longui cuando tu hijo te pide TETA a gritos y distraerle con otra cosa. Además no debes ofrecer el pecho por iniciativa propia. Obviamente, no funcionó. Supongo que con niños mayores o que están ocho o más horas lejos de su madre puede funcionar pero en mi caso, no.

Después, comencé a restringir el acceso tetil: 
  1. No hay teta/pecho en la calle.
  2. Acorto tomas: "cuando se termine esta canción, suelta". Esto, en los últimos meses se convirtió en "cuando cuente tres, sueltas: una... dos... tres."
  3. Restrinjo las tomas nocturnas. Comencé a hacerlo por mera supervivencia: no podía con el recién nacido y con ella. Al final, temía a las noches porque sabía que no iba a pegar ojo por mucho tándem y colecho que hiciera. Quizá fui poco mañosa, no lo sé.
  4. NO uso tiritas con picante, vinagre o pimienta en los pezones. Es una opción personal. Me prometí a mí misma que nunca mentiría a mis hijos, que prefería llorar con ellos a verles consolados por una mentira de su madre. Por tanto, como este truco lo considero una mentira, no lo contemplé pero ya os digo que es una opción mía. Además, no quería que sus últimos recuerdos fueran los de una teta "apestosa", que es una palabra que Monstruita utiliza mucho últimamente.
@tinta_latina en Instagram

Problemas

A cada tipo de restricción seguía el llanto, las lágrimas de Monstruita, su tristeza, rabia y frustración que últimamente manifestaba verbalmente también con un "no es fusto" queriendo decir "no es justo".

Y no lo era. Al menos para ella. Mi naturaleza, mi instinto, me gritaba y me aturdía con un "¡¡¡DESTETA!!!" Yo controlaba ese sentimiento desbocado pero le iba dando rienda poco a poco. Mientras, desplegaba un escudo para que Monstruita resultara lo menos dañada posible:
  1. Le anticipo lo que iba a pasar cada vez. "Está bien, te doy teta, pero cuando termine esta canción dejas la teta". "Esta noche dormirás sin tetita pero yo te ayudo a conciliar el sueño, te canto y te acaricio".
  2. Acompaño su emoción. El llanto era desgarrador y no parecía haber forma de consolarle. Pero si le dejaba sola tendría que pasar esto tan duro sin tener las herramientas que supuestamente tenemos los adultos. Así que me dedicaba a abrazarle, a decirle que sí, que no era justo, que le comprendía.
  3. No le prometo recompensas materiales como intercambio del pecho. Pienso que actuar así sustituye el pecho por algo que a la larga es perecedero y que no siempre está al alcance de la mano, además de fomentar el consumismo.
  4. Sí le prometo caricias, cuentos y canciones... Que al principio rechazaba. Pero yo empiezo con la canción o el cuento y poco a poco escucha y se va calmando.
  5. Le dejo "tocar la teta" y apoyarse en ella. Aunque no sea lo mismo parece que a ella le consuela bastante.
  6. Procuro no amamantar a su hermano delante de ella. Así no le entra tristeza o tentación aunque a veces es inevitable.
Ivette Yvens

Otras cuestiones

El que Monstruita tenga casi cuatro años (faltan tres meses solo para su cumpleaños) facilita mucho la comprensión y negociación con ella y, por tanto, el proceso de un destete sin demasiados damnificados.

Una semana antes del destete definitivo solté las amarras del duelo por esa teta que ella ya no viviría. Rememoré cada etapa de su lactancia: la felicidad y el dolor del principio, antes de su frenectomía; las tomas eternas a su lado porque no permitía que me separara de ella; las tomas rápidas en cualquier lugar cuando ya era un poco más mayor; las múltiples posturas para mamar, a cada cual más sorprendente y divertida; las miradas; sentir su relax; sentir cuando la vencía el sueño mientras mamaba; el consuelo que suponía para ella ante una situación estresante o desagradable; cuando tuvo que compartirme y empezó el tándem, su generosidad siempre una vez superados los primeros meses; sus llantos cuando comencé a resrtingir la teta; su empeño en curar la teta"pochita" cuando se me obstruía y su máximo cuidado cuando le decía "engánchate suave, que me duele mucho"; sus bromas con "la teta blanda" o "la teta tonta" de la última época; cuando mamaba en la playa o en un camino perdido en medio del campo; sus "pero es que me gusta mucho tu teta, mamá, no es fusto".



Lloré, claro. Me fui a mendigarle abrazos a Monstruo, necesitaba su apoyo. Él no entendía el por qué de mi tristeza y yo no era (ni soy) capaz de explicárselo.

También sentí rabia porque me sentí engañada por aquellos que promulgan el destete espontáneo como algo deseable y generalizado entre los mamíferos (quizá me lo esté inventando y no lo den a entender en ningún sitio, pero rondaba como idea por mi cabeza). Sí se convierte en deseable ese destete a iniciativa del hijo, al menos por mí, pero no parece cierto que sea algo generalizado: como dije antes, muchas madres que amamantan en el mundo animal provocan el destete que, de respetuoso, suele tener poco.

Pero esto no se te lo suelen contar. Siempre parten de que el destete se produce por las tretas de los laboratorios de leche de fórmula, los pediatras mal formados y no actualizados, las madres y padres mal informados, la no conciliación laboral o la presión social. Todo esto es, lamentablemente verdad. PERO solo a veces te hablan de la agitación del amamantamiento y en bajito, como algo raro que nos pasa a algunas madres, que en realidad queremos escondernos debajo de la tierra por hacer algo que no está en los cánones de lo deseable por toda madre que se precie.



Pues no, señores y señoras, la agitación del amamantamiento es también un impulso animal, existe y es tan fuerte, pero tan fuerte, que es difícil no hacerle caso y frenarlo principalmente cuando aparece cada vez que nuestro/a hijo/a se engancha al pecho. Y además es deseable reconocer la agitación del amamantamiento como instinto porque eso significa que forma parte de nosotras como mujeres, como madres, como personas, como mamíferas. ¿Que es una putada vivirlo? Lo es, sí, no es fácil aunque al final ellos, los hijos, parece que se adaptan mejor que nosotras.

Y esta es, señores y señoras, la breve crónica de un destete anunciado. Es una entrada herida pero creo que debo dejarla escrita por si otra madre desesperada se encuentra en la misma situación, que sepa que hay más ella. 

Bonus:

- Artículo sobre El destete dirigido por las hembras mamíferas (nombre que me gusta más que 'agitación por amamantamiento'): http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=1646


Lo hemos pasado teta. Crónica de un destete



Lo hemos pasado teta durante 3 años, 9 meses y 3 días o durante 45 meses o durante 1374 días.

Lo hemos pasado tetita cuando tomabas en posturas imposibles, cuando te arrimabas en busca de consuelo, cuando me mirabas juguetona mientras mamabas, cuando te amamantaba despidiéndome de lo que sabía que serían nuestros últimos días de tetita.

Lo hemos pasado tetitita incluso cuando me venía esa agitación brutal del amamantamiento pero podía obviarla un momento para que no sufrieras tan pronto, no aún. Que tu comprensión, como tú entonces, era pequeñita.

Lo hemos pasado.

Aproveché unos días en los que estabas más distraída para provocar aquello que llevaba mucho tiempo gritándome dentro y a lo que yo respondía cada vez que aparecía: "¡Chist! ¡Aún no! ¿No ves que es muy pequeña? ¿No ves que tiene a su hermanito mamando? ¿No ves que merece un poco más? ¿No ves..." Por eso aguantamos bastantes meses más hasta esos días.

Nos costó a las dos, a ti y a mí, porque al final esto es una cosa de dos. Sobre todo al dormirte pero aprendiste rápido, quizá antes que yo. Yo me fui a buscar consuelo con tu padre, que me abrazó generoso aún sin entender. Tú venías y sigues viniendo a mí.

Porque ya no mamas de la teta, pero mamas de mi voz, de mis caricias, de mis canciones, de mi compañía. Y sigue siendo mutuo porque me baila dentro tu cántame, mamá, tu quédate aquí en mi cama, mamá, tu hazme un masaje, mamá cada vez que me reclamamas.

Porque una de las últimas pruebas para mí, dos meses después, ha sido verte febril salpicada de virus y no regalarte tetita. Pero me has demostrado que puedes caminar así porque te apoyo de otra manera. Que tu cuerpo sabio responde y sale adelante.

Porque has encontrado tu lilo (mi pezón), tu teta blandi, les has dado un nombre nuevo acorde con su nueva función y sigues jugando con ellos y buscándolos con tu manita cuando me echas de menos o necesitas consuelo. Algún día puede que me cuentes, por cierto, por qué lo llamaste lilo. O puede que no.

Por eso también me despido definitivamente de ese destete natural deseado que no pudo ser cerrando un ciclo que empezó aquella madrugada en la que te enganchaste a mi amor nada más nacer. Por eso doy gracias por esta lactancia salvada y disfrutada gracias al apoyo de mi familia y las asesoras de lactancia con su valor inconmensurable.

Y abrazo con fuerza esta nueva etapa donde nos descubrimos de viejo la una a la otra, donde nada había cambiado pero todo salía renovado. Porque tú, Pequeña Gran Maestra, me has enseñado hasta dónde somos capaces de llegar solo por amor, de la mano, de la teta.

TE TAMO.

Disfraces baratos para Carnaval para niños

Para los que vivan en su mundo, os aviso: el carnaval se acerca. Seas de Cádiz, de Brasil, de Venecia, Tenerife, Las Palmas o de Madrid, seguro que te quieres divertir. Y claro, como no podía ser de otra manera, en el colegio o en la guardería escuela infantil de tus hijos ya están pidiendo un disfraz de esos que te obligan a comerte la cabeza.

Aquí os presento varias opciones para que salgáis del paso con la cabeza bien el alta y el bolsillo bien sano.

1. Disfraces de Carnaval de Vegaoo.es

Esta web ha sido un descubrimiento. Tiene la mayor cantidad de disfraces que he visto nunca y de todos los precios tanto para bebés, como para niños y adultos. Y mira que es difícil encontrar disfraces decentes para bebés o niños de 2 años.

Es más, en su buscador puedes seleccionar por precio, talla, tipo de disfraz, licencias (Angry Bords, Disney...), etc. Así que desde menos de 7€ tienes disfraces de hippie, hawaiana o pirata. Si quieres disfraces de lujo, también puedes encontrarlos. Os dejo una foto del que eligió Monstruita (nota para listillos: el caballo y las alfombras no estaban incluidas):

Me encantó porque es tal cual aparecía en la foto, con el pañuelo del cuello y todo. A Monstruito le escogí uno de rey medieval muy apañado pero no quiere probárselo. Esperemos que en Carnaval cuele porque trae hasta las calzas a modo de botas. Lo pedí y en tres días lo tenía en casa, por si buscáis disfraces también a última hora.

Disfraces interesantes que he encontrado en su web con talla de 0 a 2 años y a veces 6 meses (os dejo el resto en un vídeo para abrir boca):


2. Disfraces en tiendas de ropa normal.

Sí, sí, sí, también. En tiendas como Primark o H&M podéis encontrar disfraces de niños y adultos aunque, eso sí, un poco más caros y menos variedad. Aún así, siguen bien de precio.


3. Disfraces caseros fáciles.

Sí, sí, sí, también. Os pongo una selección de disfraces para manos torpes o cansadas. Pasen y vean (advertencia: la pistola de silicona es VITAL a no ser que uno/a quiera morir cosiendo):

De unicornio:

De shwinandshwin.com

De lluvia:

De makeit-loveit.stfi.re

De dinosaurio:

De scottsdale.citymomsblog.com
De emoji (¡que viva el tul!):


De Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany's):

De ehow.com

Disfraz de artista:
De ehow.com
Y hasta aquí tooooodas las ideas de disfraces que os he dado. Espero que el 28 de febrero de 2017 o la semana anterior veais a vuestros pimpollos graciosos y preciosos. ¡Hasta más ver!


Cómo hacer un calendario manipulativo para niños de inspiración Waldorf, Montessori, Reggio Emilia y de mí misma (porque yo lo valgo)



Lo del paso del tiempo es algo muy difícil de comprender para los niños porque es algo intangible. Sin embargo, Monstruita con sus 3 años y medio, ya pregunta cuánto falta para que vengan los reyes, cuándo va a ser su cumpleaños o cuándo vamos a volver a la piscina de verano. Y como ella, muchos otros niños. O quizá no pregunten pero estén desorientados porque no saben qué harán mañana o cuánto falta para ir a ver a los abuelos, como les dijeron ayer.

Pero siempre hay mentes que están en todo. Y gracias a Scania (te dedico el post, rabo de lagartija), descubrí esta entrada donde se explica cómo hacer un calendario de inspiración Waldorf. El que yo os propongo es prácticamente igual solo que cambio algunas cosas a mi conveniencia. Así que no es puramente Waldorf, ni Montessori, ni Reggio Emilia.

Materiales:

_ Bandeja redonda SKALA de Ikea: 10,99€.
_ Depresores de colores (palitos de madera) del bazar del barrio: 1€
_ Depresores de color natural del mismo bazar: 1€
_ 12 pinzas de madera del bazar de siempre o del supermercado: 1€
_Círculo de cumpleaños arco iris: 20€ (si pedís varios, podéis compartir gastos de envío).
_ Blu Tack o masilla adhesiva similar: 2€
_ Folios: 0,50€ (tirando por lo alto)
_ Plastificaciones: 0,50€ con la plastificadora de tu amigo/a. O forro Ironfix.
_ Tazón de madera o cestito de mimbre: 2€

TOTAL (aproximadamente): 39€

Un calendario de inspiración Waldorf/Montessori ronda los 200€ así que un ahorro de unos 160€ creo que no está nada mal.


Procedimiento:

1. Poner pictogramas que simbolicen cada mes en una plantilla e imprimirla.

Yo los tomé de ARASAAC, que son gratuitos y tienen una calidad excelente. Pero en lugar de tomar el picto propio para cada mes, tomé otro picto que representara mejor lo que era cada mes para nosotros. Por ejemplo, en julio no usamos el picto propio del mes, sino el de playa. También imprimí fotos de las personas de nuestra familia que cumplen años para ponerlos cuando correspondan, además del pictograma de colegio para los días laborables y un aspa roja para ponerlo sobre el pictograma de colegio en los días festivos y/o no lectivos. Añadí además el picto de 'Piscina' y el de los talleres a los que vamos casi todas las semanas para ponerlos en el día correspondiente.

Por cierto, el fallo que cometí es poner los nombres de los meses debajo del dibujo. Como los pictos irán sujetos por la parte inferior, lo mejor es ponerlo arriba, para que se vea y los niños vayan reconocimiento globalmente la palabra del mes correspondiente.

La plantilla que yo hice os la podéis descargar desde aquí en PDF y desde aquí en Power Point por si lo queréis modificar. Os la dejo corregida con el nombre del mes en la parte superior del picto. Si no tenéis impresora a color, en ARASAAC también podéis encontrar los pictos en blanco y negro. O bien, dibujarlos y colorearlos vosotros mismos.

Después imprimís y lo plastificáis, bien en plastificadora, bien con forro que se pega tipo Ironfix.

2. Poner 31 pegotes de masilla adhesiva o Blu Tack de manera equidistante en la parte interna del reborde de la bandeja de madera. Estos será para poner los días de cada mes.

3. Colocar un depresor de cada color (en mi caso había cinco colores, seguí el orden del arco iris: rojo por el lunes, naranja para el martes, amarillo para el miércoles, verdepara el jueves, azul para el viernes) y a continuación dos de madera natural, que representarán el fin de semana. Repetir la serie hasta completar los 31 días. Ojo, si el mes empieza en jueves en lugar de lunes, deberá respetarse el color correspondiente.

Me planteé pintar de otros colores los depresores correspondientes al sábado y al domingo, pero comprobé que Monstruita comprendió en seguida que si el sábado era color madera y no había cole, al día siguiente tampoco habría cole porque ese palo también tenía el mismo color.

Si queréis hacer el calendario más completo, podéis buscar los pictos de los días de la semana, imprimirlos y ponerlos en el palito correspondiente.

Nota: las fotos de los cumpleaños o los pictos de las actividades semanales los pego también con la masilla a cada palo.

4. Colocar el cuenco o cestito de mimbre en el centro.

5. Colocar el círculo de madera alrededor del cuenco o cestito.

6. Meter las pinzas en cada uno de los agujeros por el lado por el que se cogen con los dedos. Encajan estupendamente.

7. Poner el picto de cada mes en el extremo de la pinza que queda libre. Si compráis el mismo círculo que yo, procurad que cada trimestre coincida aproximadamente con una estación del año.

Y listo, ya tenéis vuestro calendario. Según se van quitando los palos (días) se dejan en el cuenco. Cuando se quitan todos, se quita el mes correspondiente y se vuelven a colocar todos los depresores.

Acabamos de empezar a utilizarlo y a Monstruita le ha dado por deshacerlo dos veces sin motivo aparente. No obstante, le encanta levantarse de la cama e ir corriengo a quitar el palito correspondiente. Va viendo así cuánto queda para el día 25 aunque aún no comprende el paso de los meses porque no nos ha dado tiempo para ello.

¿Conocéis alguna otra manera de hacer comprender el paso del tiempo? ¿Cuál usáis vosotros que os funciona?

Sin más, ¡disfrutadlo!

7 ideas distintas sobre qué juguetes comprar por Navidad

Se acercan las navidades y aunque todos nos quejemos del tremendo consumismo, de que en nuestras casas no caben más juguetes y de que deberíamos dejar que los niños jugaran con un palo y una caja de cartón, ya estamos ojeando todas las webs y todos los catálogos que caen en nuestras manos.

¿Y si me gasto una pasta y no le gusta? ¿No será demasiado elaborado para su edad? Si no tiene un (patinete, cocinita, karaoke, caballete de pintor, ____________ rellene aquí lo que corresponda) ¿desarrollará todo su potencial si es justo eso lo que necesita?


Hay quien prefiere reciclar a toda costa
1. Antes de comprar, tira.

O regala en la primera campaña de recogida de juguetes de Navidad que te cruces, o al cole de tus hijos o a alguna asociación u ong que sepas que trabajan con y por los niños. No lo hagas tú sola, claro. Déjales a ellos que decidan, seguro que te sorprenden.

¿Un paraguas? ¡No! ¡Diversión bajo la lluvia!
2. Regala momentos.

No, no, los packs esos de 'sé feliz eligiendo entre 300 hoteles que no te interesan' no. Pero un pase a un musical, a una obra de teatro, a un concierto, al parque de atracciones... Además es fácil acertar con la edad en ese caso.

3. Que no sean sexistas.


A poder ser, claro. Si tu niña te ha pedido la Bratz Godzilla y el niño el Power Black Spiderman, es lo que hay. Pero ¿por qué comprar una silla de paseo rosa, normalmente asociado a niñas, si existen muchos más colores? ¿Por qué no comprarle unas braguitas de Chase, de la Patrulla Canina a tu hija o unos calzoncillos de Everest a tu hijo? (parece fácil, pero haced una búsqueda y veréis).
Te lo venden. Pero creo que tú mismo/a podrías hacer el tutorial DIY.

4. No por estar etiquetado como Monstessori o Waldorf va a ser mejor.

Existen muchos juguetes que pueden suplirse con materiales sencillos al alcance de cualquiera. Algunos además se venden como Montessori o Waldorf para que "molen más". Cierto que algunos son ideales para desarrollar la creatividad porque permiten muchísimas opciones. Pero no perdamos de vista la caja de cartón. En Pinterest, sin ir más lejos, hay millones de ideas para adaptar materiales caros con elementos del día a día.
No por mucho madrugar, amanece más temprano.
Vamos, que dejes las integrales para más adelante.

5. Respeta el desarrollo de tu hijo o de tu hija.

No por ponerle a hacer puzzles al año va a ser más inteligente. O sí, depende de cómo lo plantees. Respeta su desarrollo, el juego tiene que seguir siendo eso, un juego. La letra lúdicamente entra. Además de que no debemos descuidar otros aspectos de su desarrollo, lo que entra en consonancia con el siguiente punto.

6. Fórmate.

Lee, investiga, haz cursos, habla con profesionales. Porque a veces está bien saber por dónde van nuestros hijos. No vienen con manual pero alguien antes que tú ya pasó por algo parecido. ¿Cómo trabajar el plano emocional? ¿Cómo ayudarle con las matemáticas de manera divertida? ¿Cómo enseñarle a vencer dificultades? Por eso, quizá su mejor regalo pase por ti.

Ese juguete WTF que aparece en tu casa...
7. No te obsesiones.

¿Que la abuela le ha regalado una muñeca horrorosa de algún bazar barato? Quizá sea la que más le guste a tu hijo/a.
¿Que los tíos le han regalado un vestido/camisa super horteras? Seguro que existe una ocasión para ponérselo (¡aunque sea cuando vayáis a su casa a verlos!)
¿Que le han traído un libro de esos horribles pensados solo para niñas o solo para niños? Puede convertirse en un buen recortable.

Al final, todo es cuestión de darle la vuelta a la tortilla.

Y tú, ¿cómo gestionas los regalos en Navidad?


8 cosas que haces todos los días y que benefician a tu hijo

Señores, señoras, por aquí estamos cansadas de los artículos tipo "4 cosas que no debería oír un niño", "15 cosas para una crianza feliz", "55 cosas que todo niño debería vivir para ser feliz", "100 cosas que todo padre/madre debe cumplir".

Y adivinad qué: muchos, me atrevería a decir que la mayoría de los que leemos eso, coincidimos en varias cosas: la primera, que somos padres y madres que buscando dar lo mejor a nuestros hijos, perseguimos inconscientemente una perfección en la crianza que es imposible de alcanzar; la segunda, que normalmente entre esos numeritos aparece algo que hacemos más o menos habitualmente y que no deberíamos hacer; y la última, que nos encanta leer este tipo de listas pero poco a poco van cayendo como losas, una tras otra, sobre nuestra cada vez más cargada espalda.



Así que ya que nadie nos pone una medalla, ya os (nos) la pongo yo. A continuación os presento 8 cosas que ya haces a diario y que os hacen felices a todos. Y cuando digo a todos me refiero a eso, a todos, no solo a tu/s hijo/s, si no también a nosotros, padres y madres, para que también lo disfrutemos, crezcamos en autoestima, nos vinculemos, nos hagamos más inteligentes... Para que sea la leche, oigan.

1. Sonreír, dar besos y abrazar.

Lo haces tú y lo hacen ellos todos los días. Si no es por la mañana, será por la tarde. Y si no, por la noche. Pero siempre hay un momento así en el día por muy difíciles que se presenten las circunstancias. Y si todo va bien, hay muchos momentos de estos cada día. ¡Todo un lujo!


2. Enfadarse. 

Ellos se enfadan, tú te enfadas, nosotros nos enfadamos. Ocurre muchos días y dependiendo de la cantidad de paciencia, la época del año y el número y edades de los hijos, puede aumentar la frecuencia. Sin embargo, esto es síntoma de que compartís tiempo y vivencias, de que tus hijos no están a cargo de una niñera las 24 horas del día, de que ellos no están reprimidos y tienen la suficiente libertad y confianza como para expresar sus necesidades y sentimientos, de que sois humanos. Si ocurre demasiado a menudo puede generar un sentimiento de malestar con cierta continuidad y entonces es cuando ya no estaría demasiado bien.


3. Ver la tele/jugar a videojuegos juntos.

Sí, sí, eso también. Porque mientras comentáis algo de esa serie de perros o jugáis a la Wii le estás dando cierto espíritu crítico, estáis compartiendo sus momentos y estás vigilando que no vea cosas poco adecuadas a su edad. Además, es otra manera de escuchar historias. Cierto que lo visual ya se lo dan mascado pero para crear rara vez se parte de cero y, quién sabe, quizá dentro de unos pocos años sea un youtuber que crea sus propias historias para los demás.


4. Jugar con juguetes o a "como si...". 

Vale, a lo mejor no te tiras al suelo todos los días con tus hijos. Pero los momentos en que lo haces descubres que al final te relajas, vuelves a ser niño y te lo pasas mejor que nunca. Y ellos descubren nuevas posibilidades a esos juegos, estrechan vínculos contigo y se cansan y se duermen antes (o no).


5. Dejarles a su aire en una habitación de la casa mientras tú terminas lo que sea en otra.

Porque la cocina no se recoge sola, la estantería no se cuelga sola o las camisas no se planchan solas, necesitas hacerlo. A ser posible sin niños delante para no terminar el día de tu jubilación.
Así que les dejas tan entretenidos jugando (o peleando) en otro cuarto mientras tú terminas tus quehaceres, ellos aprenden a gestionar su propio tiempo, a inventar actividades, a estar a su aire sin el control continuo de un adulto. Si hay hermanos, aprenden a relacionarse, a resolver sus diferencias (aunque sea a base de peleas, siempre y cuando no llegue la sangre al río) y estrechan vínculos.
Mientras, tú estás a tu aire un ratito (tampoco te pases y esperes una hora de paz), te cunde más el tiempo y el orgullo te estalla en el pecho al ver que pueden estar solos un tiempo e inventar en qué entretenerse.


6. Pedir perdón.

Ellos lo hacen (si lo han visto hacer) y tú lo haces. La cagaste, lo arreglaste. Tan fácil y tan difícil a veces. Pero así nos recordamos que somos humanos y que es muy lícito cometer errores, perder los nervios, estar estresados o cometer errores por mero desconocimiento. Así que también es probable que esto pase a diario aunque sea un simple "perdón, no te he visto y te he pisado sin querer".


7. Dar gracias.

Anda, que esto es más fácil que lo anterior para nuestro orgullo pero más difícil porque casi no nos damos cuenta de cuándo hacerlo.
También lo haces a diario, seguro. Así ellos aprenden a ser agradecidos (que es de bien nacido) y a valorar las pequeñas cosas. A ti te recuerda que lo bueno de la vida pasa a cada minuto y además te sientes bien por hacerlo.


8. Pedir un pollo asado/pizza/hamburguesa.

Este punto es un atentado criminal contra las normas de la alimentación sana, ecológica y deseable para todos.
Peeeero de vez en cuando también es bueno (ojo, todos los días, NO, niente, non). A ellos les enseña que es positivo ser flexible y saber saltarse las propias normas de vez en cuando, disfrutan esa comida con fruición y si lo piden ellos, aprenden a ser más autónomos, resolutivos y a confiar en sí mismos. A nosotros nos libera de cocinar por esa vez, también disfrutamos la comida y no tenemos que recoger cacharros.


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Y hasta aquí los 8 puntos prometidos. Espero que hoy duerman más tranquilos sabiéndose buenos padres y madres. Un alto en el camino para tomar fuerzas y continuar haciéndolo lo mejor que sabemos. 


Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016: Clave para el Desarrollo Sostenible (2ª parte)

Siguiendo con el tema comenzado aquí, continúo detallando los nuevos Objetivos para el Desarrollo Sostenible y el papel que puede jugar la lactancia materna en ellos. De nuevo, os dejo a TETA como guía:

Actualmente muchas madres trabajamos fuera de casa también. Y en las grandes ciudades se hace prácticamente imposible acercarte algún rato a darle el pecho al bebé. Soluciones existen unas cuantas: escuelas infantiles cerca del lugar del trabajo, salas de lactancia en el centro de trabajo (extraerse leche en el baño es lo peor, amigas) y periodos que permitan amamantar. 

El modo en que se da la lactancia materna difiere en todo el mundo. Si ya difiere la mía de la de una que vive a cien metros de mí, no te digo de la que vive a 5000 km. En situaciones de pobreza esto es más evidente aún. ¿Sabéis todas las vidas que se salvarían en estos entornos facilitando la lactancia materna? ¿Y la cantidad de recursos que se pueden destinar a otras necesidades familiares gracias a la lactancia materna, en lugar de tenerlos que invertir en leche de fórmula? Condicionar la vida de esta manera por una teta parece increíble pero es así.

Señores, señoras, amamantar en público debería ser lo normal y no levantar miradas de reprobación, censura o similares. Si acaso de ternura, admiración o, por qué no, curiosidad.

Si ya es en medio de una catástrofe natural, ni les cuento. Ahí la lactancia materna cobra prioridad absoluta por el bien y la supervivencia tanto del bebé como de la madre. Va a evitar tener que arriesgar la vida y la salud del bebé por agua contaminada, además de pasarle un montón de anticuerpos frente a enfermedades comunes en las catástrofes naturales. En fin, sea como fuere, las mujeres necesitamos un lugar en el que sentirnos relajadas para amamantar.


Como ya detallé en el punto 7 del post anterior, la lactancia materna es ecológica, económica, saludable, no contaminante y no depredadora de recursos.


¿Que viene el cambio climático y aumentan los desastres naturales? Pues lactancia materna al canto para salvaguardar a aquellas madres con bebés que los sufren.


Con la lactancia materna no existen fábricas que tengan que desechar residuos a los mares y ríos. Así que por ese lado, estamos contribuyendo a la mejor salud de nuestra fauna y flora marina. ¡Si es que lo mismo vale para un roto que para un descosido!


Muy relacionado con el punto anterior y el punto 7. ¡Ay, todo el CO2 que nos ahorramos gracias a que la lactancia materna no necesita de fábricas!


¿Y qué pasa si se legisla a favor de las madres y bebés lactantes para respetar sus derechos? Que conseguiremos un mundo más justo donde las necesidades de unos y de otros estén garantizadas.

La Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y el Niño Pequeño (ALNP) fomenta justamente esto. Todos sabemos que en grupo se avanza más despacio pero se llega más lejos. Una persona sola conseguirá cosas pero no es sino en unidad cuando logrará que su actividad se vea.

Y esto es todo por este año. ¡Feliz Semana de la Lactancia Materna 2016!


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